Hace algún tiempo, hablando con una amiga, me decía preocupada que sus amigas no querían tener hijos. Ahora me encuentro esto: esto
Y recuerdo la conversación que tuve con mi amiga. ¿Tan egoístas somos? ¿Tanto odiamos amar? ¿Tan estúpidos somos que no somos capaces de querer querer? Me da mucha pena porque el ser humano está hecho para querer, es la única manera de ser feliz. Pero es que resulta incluso económicamente rentable, véase el caso de las pensiones...
en fin... quizás sea que el hombre se cree todopoderoso al dominar la técnica; pero incluso el más estúpido se da cuenta que realmente no la dominamos...
3 comentarios:
Viendo la situación de lejos -algo un poco irreal, claro-, me tiene muy cogida nuestra generación: ¿cómo acabará esta historia de intriga, diría yo? ¿Qué pasará a la vuelta de los años?
Veremos. Y, en cierto modo, ojalá no veamos...
Miguelón me mola tu blog
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¡Muerte a los tristes!
Felfo :)
SG
Je, Miguel. He leído la entrada del taxista... No está mal, pero tampoco es un genio del teclado.
Puede que nada sea verdad o sea mentira sino que depende con el cristal con el que se mira... A ver, me explico: cuando eres feliz eres capaz de ver a los otros como son, con sus alegrías y sus penas, sus esfuerzos, empeños y fracasos, e incluso estás dispuesto a ayudarles; en cambio, el que está amargado tiene otros ojos, no sabe mirar, lo ve desde la óptica del vinagre, fijándose sólo en las complicaciones, el sufrimiento que supone la entrega al otro y demás, confunde las cosas, y, para colmo, el sacrificio no lo considera "amoroso" sino "estúpido". No sé, me da esa impresión. El que sufre y no sale de sí mismo, ve el sufrimiento y el sinsentido por todas partes.
Menudo sermón te he soltao...
Un abrazo, Rafa.
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