jueves 30 de diciembre de 2010

Me he olvidado de soñar


Hoy he recordado que me olvide de soñar. He olvidado cómo jugar a ser un gran tipo, un gran sabio o un gran aventurero; un pirata, un corsario, un conquistador. Ya no recuerdo cómo imaginaba volar sobre montes y océanos de colorear los mares y los cielos. No recuerdo cómo convertir en algodón las nubes o la lluvia en gominolas. 
Ahora todo es blanco o negro, las cosas son lo que son. Lo razonable es eso. La lluvia es agua y nada más, las nubes me tapan la luz y los mares y los cielos siempre son del mismo color. Para volar están los aviones, la física y la química, la ciencia; leyes, formulas y teoremas matemáticos con los que casi no se puede jugar. Los números nunca bailan cuando estás cuerdo, están siempre metidos en su cuadricula y son incapaces de moverse. Las personas van de aquí para allá buscando a dónde ir, sin saber dónde buscar, sin saber dónde están. Los coches suben y bajan las grandes avenidas sin parar, sin fijarse en los colores de los arboles o del pajarillo que picotea en esa terraza. Nadie observa cómo el sol se esconde y las estrellas ya no existen para el que vive urbe. 
Todas esas personas, al ritmo del sol, buscando la vida sin vivirla, viviendola sin buscarla. Todas esas personas, tan juntas y tan solas, tan divertidas y tan infelices. 
Hoy he descubierto que estoy inmerso en el mundo de “lo razonable”, donde nadie es un gran sabio ni un gran aventurero ni un pirata ni un corsario ni un conquistador. Hoy no encuentro las ceras de colores. Hoy me olvidé de soñar. Hoy me olvidé de escribir.

3 comentarios:

Luis Ballesteros Andreu dijo...

No te has olvidado; solo que te has visto envuelto por el "logos" del "Poli". Descansa y recuerda. "Recuerde el alma dormida...". Todo está dentro de ti. Métete y recupera.
Un saludo. Tienes que ir al monte.

Miguel Fabra Pérez dijo...

El monte es lo que me hace falta Don Luis! A ver si ahora en febrero hacemos una escapadita!

yporquenoescribirlo.blogspot.com dijo...

A veces nos damos cuenta de que ya no soñamos y que somos demasiado relistas quizas un duelo por la infancia perdida.